La alquimia de la vida by Coia Valls

La alquimia de la vida by Coia Valls

autor:Coia Valls [Valls, Coia]
La lengua: spa
Format: epub
Tags: Novela, Histórico
editor: ePubLibre
publicado: 2022-02-09T00:00:00+00:00


31

Beatriu hizo el camino de vuelta al trabajo con un gesto de enojo en el rostro. Ni por un momento pensó en la posibilidad de que la siguieran, inmersa en mil elucubraciones sobre lo que acababa de vivir. La rabia que sentía la hizo caminar cabizbaja, con pasos rápidos y enérgicos y los puños apretados.

Cuando desapareció, ya en el interior del recinto del hospital, se cumplió la misión de la mujer que la vigilaba. La desconocida, al servicio esporádico e interesado de la reina del Raval, dado que quería convencerla para que aceptara a su hija en el burdel, se dirigió de nuevo a La Leona. Los guardianes tenían la orden de llevarla de inmediato en presencia de Morlana.

—¿Qué…? Dime qué has descubierto. ¡Soy una mujer ocupada!

—Ha ido de cabeza al hospital de la Santa Creu —dijo la mujer de manera concisa y clara, sabía de qué pie calzaba la prostituta y se había propuesto complacerla.

—¿Al hospital? Pero… ¡no tiene ningún sentido! ¿Se puede saber qué se le ha perdido allí? —se preguntó Morlana en voz alta mientras su informante, inquieta y a la expectativa, se encogía de hombros.

Durante unos segundos se mantuvo un tenso silencio. Después, como si la respuesta se le hubiera desvelado de pronto, Morlana saltó de la silla. En el intento de apaciguar su preocupación, caminó en círculos en torno a un viejo baúl de madera, de cubierta abombada, donde guardaba reliquias de cuando era joven y regalos de antiguos pretendientes. En las manos tenía un par de monedas que hacía tintinear una contra la otra con un movimiento mecánico y nervioso.

La mensajera dio un paso atrás y se limitó a observarla sin abrir la boca, la conocía lo suficiente para saber que era la opción más sensata. La madama de uno de los prostíbulos más populares de la ciudad parecía un animal enjaulado y, por mucho que se esforzara, no encontraba ninguna respuesta coherente que desmintiera sus sospechas. Hacía mucho tiempo que no creía en casualidades. El hecho de que Mateu Soler trabajara justamente donde Beatriu se había dirigido sin vacilar era más que sospechoso.

—¿Viste si hablaba con alguien?

—Sí, me parece que sí.

—¡No te pago por tus suposiciones! Hazme el rejodido favor de hacer memoria, es importante.

—Quiero decir que sí, que habló con una monja, pero no se dijeron más de tres o cuatro palabras. Todo fue muy rápido.

La mujer se había puesto nerviosa, consciente de que sus escasas aportaciones no eran exactamente lo que se esperaba ella.

—Una monja de las que trabajan allí, entiendo… ¿De verdad que me harás sacarte las palabras con pinzas?

—Sí, supongo… Lo siento, no me lo tenga en cuenta —se excusó, cogiéndose la tela de la falda y haciéndola un manojo—. La monja le dijo no sé qué y ella asintió con la cabeza. Un minuto después desapareció en una de las salas. Ahora que lo pienso, no parecía que fuera forastera, ni tampoco que buscara a nadie.

—¿Y entonces? ¡Explícate, por favor!

—Quiero decir que se movía por las salas del hospital como si estuviera en su casa.



descargar



Descargo de responsabilidad:
Este sitio no almacena ningún archivo en su servidor. Solo indexamos y enlazamos.                                                  Contenido proporcionado por otros sitios. Póngase en contacto con los proveedores de contenido para eliminar el contenido de derechos de autor, si corresponde, y envíenos un correo electrónico. Inmediatamente eliminaremos los enlaces o contenidos relevantes.